Tu piel bajo control: descubre los mejores aliados para luchar contra las temidas imperfecciones

Que no nos engañen. No hace falta tener una piel “rebelde” o estar en plena adolescencia para sufrir en nuestro rostro algunas de las imperfecciones más temidas y, por desgracia, más habituales. Acné, puntos negros, espinillas, manchas… ¿o no te resultan familiares? La buena noticia es que, con un cuidado de la piel adecuado, es posible minimizar todos estos problemas y conseguir un cutis “efecto porcelana” sin hacer uso del Photoshop.

¿Estás lista para estrenar una piel lisa y sin imperfecciones?

El acné (que sí, sentimos darte esta noticia, pero puede volver a aparecer aunque rocemos los 40), el paso de los años, las condiciones medioambientales, la alimentación, el estrés… ¡Todo afecta a nuestro cutis! Por eso, es importante conocer nuestra epidermis, mimarla y, sobre todo, aprender a cuidar la piel. Porque tener un rostro perfecto y sin impurezas es posible, pero hay que dotarse de las mejores armas y luchar con determinación. ¿Te sumas a la guerra contra las imperfecciones?

El campo de batalla: conoce al enemigo

Lo primero, y más importante, es entender cómo funciona nuestra piel y ponerle nombre a cada cosa. Porque no es lo mismo tener espinillas que tener acné o sufrir de puntos negros. Y todos, a nuestro pesar, tienen su propia y marcada “personalidad”.

El acné es habitual en pieles grasas. Se caracteriza porque aparecen esos comedones (abiertos o cerrados, y de cabeza negra o cabeza blanca) que tanta guerra dan, especialmente en la cara (pudiendo llegar a afectar a otras partes del cuerpo). Aunque suele empezar en la pubertad (coincidiendo con el desarrollo y los cambios hormonales), muchas veces persiste hasta edades más adultas. Nuevos cambios hormonales, la mala alimentación, algunos medicamentos, la contaminación ambiental o el estrés pueden provocar un repunte, o incluso la aparición, de esta dolencia hasta en edades tardías.

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Las espinillas, por otro lado, son esos pequeños granos que aparecen en la piel, casi siempre, por una obstrucción del poro debido a la acumulación de sebo, células muertas o gérmenes. Además, todas sabemos perfectamente que pueden aparecer en cualquier momento (inoportuno) y que nadie (y ningún tipo de piel) está libre de contar con su presencia (especialmente si tienes una ocasión especial nivel “la cita de mi vida” o, con muy mala suerte, incluso boda).

Los puntos negros, al igual que las espinillas, aparecen cuando las células muertas de nuestra piel, junto a la acumulación de sebo en los poros, entran en contacto con el aire y la contaminación que hay en el ambiente. Por eso desarrollan ese color oscuro que les da nombre y que nos trae a todas de cabeza. Normalmente se desarrollan en la nariz, aunque también hay personas que los sufren en la barbilla, y parecen imposibles de fulminar… ¡Siempre queda alguno!

Para luchar contra todos ellos con éxito, y prevenir su aparición, es indispensable tener en cuenta tu tipo de piel y escoger los productos de dermocosmética adecuados para incorporar a tu rutina de cuidados.

Nuestra lucha diaria: prevenir las imperfecciones con los mejores aliados

Para atacar con determinación los habituales problemas de tu piel, lo fundamental es seguir una rutina de cuidados que, si no descuidas y te tomas en serio, proporcionarán a tu  cutis una mejoría considerable… Y, lo mejor, ¡Rápido y desde casa!

Limpiar el cutis:

Tanto al comenzar tu jornada, como al finalizar el día, es fundamental limpiar tu piel para dejarla libre de la suciedad acumulada y eliminar las células viejas, las toxinas, posibles restos de maquillaje… ¡en la piel se acumula todo! Mantener el cutis limpio también favorece la oxigenación de la piel y evita las obstrucciones que pueden saturar los poros.

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Si tienes una piel grasa, tendente al acné o afectada con granos o imperfecciones, utiliza un buen limpiador facial que te ayude a eliminar las espinillas y evita la aparición de nuevos brotes. Este tipo de productos, además de favorecer el control del exceso de grasa, proporcionan al rostro un aspecto de piel limpia y saludable.

Exfoliar la piel:

Este paso es fundamental para dejar tu piel fresca, limpia y con una apariencia saludable. ¡Pero cuidado con los exfoliantes agresivos que pueden irritar tu piel! Escoge un producto adecuado a tu tipo de cutis y formulado expresamente para atacar el exceso de grasa en pieles tendentes a padecer estos problemas.

No sin tu hidratante:

Una tarea que no debe faltar en tu rutina de cuidados es hidratar tu piel cada mañana. Para ello, elige una crema hidratante diaria que controle la grasa de tu piel, al mismo tiempo que te ayude a reducir, notablemente, el tamaño de los poros. Además, al hidratar tu rostro, favorecerás la corrección de las arrugas y evitarás el tono desigual.

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El tónico, a diario:

Otro básico si quieres olvidarte de los dichosos puntos negros e imperfecciones. Un producto que, no solo ayuda a eliminar la mayoría de estas dichosas señales en tu nariz, sino que evita que vuelvan a salir. Aplicar un tónico diario ayuda a eliminar el exceso de grasa, la suciedad y las impurezas, una rutina que, tengas o no tengas imperfecciones en el momento, tu piel agradecerá.

Mascarilla:

Las mascarillas se suman a nuestra selección de cosméticos de alta necesidad (y eficacia) a la hora de atacar y camuflar estos problemas tan habituales. Ingredientes como el retinol y los ácidos glicólico y salicílico, que exfolian y disminuyen la inflamación que causa dolencias como el acné, son el colofón de una buena rutina de cuidados para lograr una piel saludable. ¿Algunas de las mejores opciones? Una mascarilla de arcilla mineral negra, un ingrediente que absorbe eficientemente la grasa al mismo tiempo que deja la piel limpia y suave. O la última innovación del mercado para limpiar los poros a fondo: una mascarilla líquida profesional, que se aplica líquida y se retira seca, y elimina la suciedad y la grasa acumulada en los poros de la piel al instante. Aplicada una o dos veces por semana, una mascarilla es la mejor opción para culminar en casa, y de una manera sencilla, el tratamiento de tu piel como si fueras una profesional.

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Después de la batalla: “Piel sana in corpore sano”

Y, recuerda, el estrés, la contaminación, los productos de belleza inadecuados, la mala alimentación, o incluso tu propia genética son factores que favorecen la aparición de acné e imperfecciones en tu cara. Por lo tanto, no olvides incluir en tu rutina de cuidados de la piel el siguiente decálogo “anti imperfecciones”:

  • Nunca sin tu protección solar
  • Comer sano
  • La hidratación (tanto por fuera como por dentro), FUNDAMENTAL
  • Hacer ejercicio
  • Dormir bien
  • Fuera estrés
  • No fumar
  • No excederte con el alcohol
  • Cuidado con las agresiones externas
  • Presta atención a tu maquillaje (si es un hipoalergénico, mejor que mejor).